Bricojardinería

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Herramientas y accesorios para la huerta

Garden tools Jardinarium OriamendiUna vez determinado el tipo y medida de nuestro huerto y una vez tenemos más o menos claro qué tipo de cultivos vamos a desarrollar conviene saber qué útiles o herramientas básicas vamos a necesitar para el cultivo y mantenimiento de dichas plantas.

Cabe destacar que se trata de herramientas muy sencillas, la mayoría de las cuales que se han usado desde antaño en sus múltiples variedades locales.

Lo más importante no es solo tener todas las herramientas del mercado, sino como utilizar cada una de ellas. Está claro que todas las herramientas del mercado son útiles, pero cada una para su labor. Ni existen las herramientas multiuso que valen para todo ni las herramientas y máquinas más sofisticadas nos van a ahorrar un mínimo de trabajo físico, de otro lado muy saludable. Así mismo el trabajo de cierta intensidad con la herramienta más buena del mercado pero mal ejecutado puede provocarnos molestias físicas o lesiones, por lo que conviene asesorarse primero en el centro de jardinería sobre su uso correcto.

La selección y compra de las herramientas dependerá de los siguientes factores: necesidades reales de empleo y frecuencia de utilización (ocasional, habitual, intenso); tamaño y modelo dependiendo del usuario habitual, del lugar de almacenamiento (armario metálico, caseta de madera, panel porta-objetos en el garaje, etc); su duración y garantía; su mantenimiento y conservación, etc.

Por último debemos recordar que es un error no proveerse de los utensilios adecuados, pero también lo es la adquisición desorganizada de accesorios y aperos que pueden resultar inútiles y llegar a crear confusión.

Se exponen a continuación, sólo en forma orientativa, los principales tipos de herramientas que se pueden utilizar, destacando entre básicos y secundarios. También se indica el tipo de labor para la cual va destinada cada herramienta.

Para trabajar la tierra y el cultivo de las plantas

Azada: es la herramienta básica para cavar la tierra, amasar o remover el terreno, ventilar o voltear y para trazar surcos o caballones. Suele ser de mango medio que nos hace trabajar algo arqueados.
Hay múltiples variantes y medidas: con dos dientes y de punta cuadrada; de dos dientes y punta aguda; azada combinada con rastrillo; azadón de cabeza cuadrada o de punta curvada.

Binadora o Legón: es como una azada pero mucho más ligera y de mango más largo. Sirve para binar o cavar el terreno ligero. No es apta para trabajos pesados y intensos. Es ampliamente usada en la mayoría de huertos domésticos por su ligereza y comodidad, aunque es apenas usada de modo profesional.

Pala: en zonas de terrenos ligeros sirven para excavar y hacer hoyos profundos y para las mismas labores que la azada en terrenos mullidos. También se llama pala de voltear, pala plana o pala de repicar. Es considerada básica en terrenos sueltos y mullidos, sobre todo en la zona norte. Existen otras palas como las de punta, más propias de otros oficios como la construcción, que no son muy útiles en el huerto.

Rastrillo: sirve para nivelar y remover ligeramente la superficie del suelo antes de plantar. Es una herramienta básica.

Cultivador manual o escardador: sirve para eliminar las malas hierbas entre los surcos de cultivo y desmenuzar ligeramente la superficie. Hay infinidad de variedades y tipos comerciales de diseños ergonómicos.

Horca: de tres o más dientes: sirve para trasladar el estiércol o para voltear las pilas de compost. No es muy usada en el huerto doméstico.

Laya o bieldo: se usa para la cosecha de patatas o zanahorias y en terrenos muy blandos para voltear el terreno. Su uso requiere algo de habilidad.

Pala de plantar: pequeña herramienta básica para hacer los hoyos en la siembra, plantación y transplante de pequeñas hortalizas.

Motocultor: sólo se recomienda para huertos de más de 100 m, donde el cavado y volteado manual nos llevaría varios días enteros.

Manguera: material básico para el riego de cualquier zona del huerto o del jardín. Las hay de materiales indeformables, con sistema antinudos y con recuperación automática, con tratamiento antialgas, con carro portátil portamangueras. Su longitud debe ser adaptada a nuestro huerto y a la distribución de bocas de riego en la parcela, no debe sobrepasar 2/3 de la longitud máxima de la parcela. En el extremo se suele acoplar una lanza rociadora multifunción que nos permite evitar el despilfarro de agua.

Regadera: para regar los planteles o todo el huerto en terrazas y balcones.

Distribuidores de fertilizante: sirven para incorporar uniformemente los abonos granulados.

Tijera de podar: herramienta básica de mano para podar las ramas de los árboles frutales, para el pinzado de hortalizas y para la cosecha de hortalizas de fruto. Es imprescindible que sean de buena calidad.

Cuchillo curvado: sirve para cosechar hortalizas de fruto y de hoja y para realizar cortes de injerto.

Trituradora: para triturar todos los restos de nuestro huerto y del jardín. Los restos obtenidos se pueden reconvertir en compost. Es imprescindible en la horticultura y jardinería moderna pero debido a su coste se debe reservar para fincas de tamaño grande.

Para tratamientos fitosanitarios y otras labores

b>Mochila de presión: sirven para realizar los tratamientos fitosanitarios por pulverización. Suelen tener una capacidad de 15 l. También hay modelos de menor capacidad de uso más manual

Trampa para insectos voladores: sirve para capturar todo tipo de plagas voladoras, en especial las que afectan a los frutales, sin utilizar plaguicidas. Es un sistema muy recomendable en horticultura biológica.

Mascarilla, gafas protectoras y guantes protectores: para protegerse de los tratamientos fitosanitarios y en la aplicación de diversos abonos. Conviene conocer previamente las condiciones básicas de uso de los productos a usar y de las medidas a tomar en caso de accidente.

Mono y gorra de algodón: sirven como indumentaria de protección adecuada para los tratamientos fitosanitarios.

Indumentaria general y otros accesorios

Guantes: son imprescindibles los de serraje en los trabajos pesados y en los de poda de frutales. Los guantes más ligeros convienen en el resto de trabajos del huerto.

Delantal: suele ser práctico de llevar sobretodo si está provisto de muchos bolsillos para llevar los pequeños utensilios.

Rodilleras de goma: para poderse arrodillar cómodamente.

Botas de goma: para protegerse los pies durante las labores pesadas del terreno o en zonas o épocas muy húmedas.

Ovillo de rafia: sirve para atar tallos y ramas sin producir heridas en la corteza de las plantas. También sirven los rollos de alambre blando plastificado con cortador incorporado.

Carretilla: sirve para múltiples trasportes de recorrido medio: transporte de la tierra, del abono, de las hojas secas, de los ejemplares que van a transplantarse. Solo es recomendable en jardines medianos o grandes con recorridos libres de escaleras.

Cesto: básico para la recolección de hortalizas y frutos y para otras labores en pequeños huertos donde no cabe la carretilla.

Introducción al huerto familiar

Antaño el cultivar un huerto familiar con árboles frutales se consideraba un medio económico de subsistencia, ya que un trozo de terreno nutría permanente a la propiedad con hortalizas y frutas de temporada.

Hoy en día el desarrollo de un pequeño huerto lo podemos asociar más con el ocio que con la propia necesidad. Muchas personas desean disfrutar con un hobby adicional cuidando sus plantas y permaneciendo en contacto constante con la naturaleza.

Huerta familiar Jardinarium OriamendiSin ser unos expertos hortelanos podemos disfrutar cultivando nuestro propio huerto en el espacio que tengamos: en el exterior de nuestras viviendas, en nuestras fincas de recreo, en el balcón, etc … cosechando y consumiendo nuestras propias y sabrosas hortalizas o frutos. Degustar una lechuga o un tomate recién recogido de nuestro vergel puede llegar a convertirse, para algunos, en un placer místico.
Además esta afición es una terapia muy recomendable y efectiva contra el estrés de la vida diaria.

La filosofía de esta página no es la de versar sobre el extenso y magnífico mundo de la horticultura sino, más bien, dar cuatro ideas básicas sobre la sencillez de un pequeño huerto doméstico.
Nuestro objetivo es ser un práctico y experto ayudante en las labores de cultivo de las plantas del huerto, así como sobre la nutrición para este tipo de plantas y sobre su protección fitosanitaria.

Qué necesitamos y qué tenemos para hacer un huerto

Lo primero que debemos plantearnos es si disponemos de los requisitos mínimos que nos permitan desarrollar nuestro huerto con unas mínimas garantías. Disponemos de terreno llano? De cuanta superficie podemos disponer? Disponemos de agua suficiente? Durante todo el año? De cuanto tiempo queremos disponer para dedicar al huerto familiar?
Todas estas preguntas y cuestiones se deben plantear antes de empezar. Plantearse todo esto a medio camino suele llevar al fracaso del huerto.

Cuando decidimos aventurarnos en la experiencia de cultivar un huerto familiar en el jardín debemos tener muy claro que es un camino con retorno. Si lo probamos y no nos convence siempre podemos reconvertir el huerto nuevamente en jardín.

La superficie mínima la debemos fijar nosotros mismos, en función de la parcela o terreno realmente disponible. Inicialmente no suele ser recomendable destinar más del 10% de la superficie disponible del jardín a huerto, una vez restadas las partes ocupadas por pavimentos, construcciones auxiliares, etc.

Así mismo la cantidad y calidad del agua de que dispongamos nos puede determinar tanto la extensión del huerto como los cultivos a desarrollar.

El tiempo de dedicación previsto también es básico, ya que nos podemos plantear un huerto activo durante todo el año o solo en las épocas en que tengamos mayor disponibilidad.
Estos tres factores: espacio, agua y tiempo son los que nos determinarán las medidas, los tipos de huerto y las épocas de cultivo preferente de nuestro huerto.

Así pues, y como indican diferentes estudios avanzados sobre los huertos de tipo doméstico, no se puede estimar ninguna superficie mínima para poder hacer un huerto doméstico.
Hay fabulosos huertos domésticos en terrazas y balcones muy bien aprovechadas de ciudades compactas y extensos huertos donde se pierden las cosechas porque sus cultivadores no dan abasto en las cosechas.

Se trata, pues, de encontrar nuestro huerto a nuestra justa medida, teniendo en cuenta lo dicho sobre el espacio, el tiempo y el agua disponibles.

El cultivo del huerto

Destinar una pequeña parte de nuestro jardín no debe representar aumentar mucho nuestra dedicación. La diferencia más destacada de un huerto respecto de un jardín es la vigilancia continua que debemos establecer para conseguir la mayor calidad y cantidad en la cosecha.
Este es el aspecto principal que lo diferencia del resto del jardín, donde la calidad o cantidad de flores o de brotes, etc no es tan significativo o importante.

Lo que si hay que tener en cuenta es que una vez iniciado el cultivo de una o otra especie la falta de atención durante unos pocos días puede representar la perdida de la cosecha.
Así conviene conocer, de antemano, las necesidades de cada cultivo en cuanto a espacio, agua, nutrientes, sol, temporada de cultivo… y sus posibles afectaciones de plagas y enfermedades.

Emplazamiento y exposición: terreno, suelo y luz

En general el mejor emplazamiento para el huerto es en una parte del jardín bien soleada, bien aireada y bien drenada.
La mayor parte de los cultivos típicos del huerto requieren sitios con buena insolación por lo que las orientaciones sur y suroeste suelen ser las mejores.

Los emplazamientos donde hay tendencia a encharcamientos y donde no corre el aire son ideales para el desarrollado de enfermedades de todo tipo y para la invasión de plagas.

También cabe evitar las ubicaciones demasiado expuestas a fuertes vientos, que dañan los frutos y cosechas.

En el caso de terrenos muy arcillosos o sin salida natural del agua se pueden producir encharcamientos por falta de drenaje correcto. Si no disponemos de otro espacio mejor este aspecto debe ser corregido mediante la ejecución de las obras de drenaje y evacuación de agua necesarias.

El suelo debe ser mullido y profundo, más bien fresco, de consistencia media y no excesivamente compactada, con buena capacidad de retención de agua y excelente drenaje.

Cuando el suelo disponible se aparte de estas características podemos corregirlas mediante algunas modificaciones:

– En suelos pesados y arcillosos se aportará materia orgánica mezclada con arena de río o gravilla ligera para mejorar el drenaje y la aireación del terreno.
– En suelos ligeros y arenosos, se efectuará una aportación copiosa de materia orgánica y turba.

El sistema más práctico para evitarnos trabajos de mejora muy pesados consiste en aportar al suelo Substrato COMPO SANA Plantación, en proporción del 50%, mezclándolo con la tierra propia del terreno.
Este último caso se recomienda en huertos de pequeñas dimensiones (10-20 m2).

Todos los trabajos de preparación del terreno se deben realizar unos dos meses antes de la plantación del huerto y deben incluir una labor profunda de todo el terreno dedicado a huerto, labrándolo a 30-40 cm de profundidad.

Como paso previo al trabajo de mejora del terreno suele ser necesaria la eliminación o el transplante de la vegetación existente, ya sea un terreno con maleza o un jardín cuidado.
Estas operaciones deben hacerse en la época adecuada y con la antelación necesaria para evitar problemas en la prelación correcta del terreno.

Canal de video Gardena sistemas de riego

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Tareas del huerto familiar

huerta Jardinarium OriamendiA continuación describimos las tareas más habituales a desarrollar en nuestro huerto familiar, generales de cualquier tipo de cultivo.

Estas tareas serán mucho más fáciles de desarrollar a partir del segundo año de cultivo del huerto, cuando ya contemos con cierta experiencia.

Así mismo ya tendremos mayor dominio de las técnicas y de las herramientas y podremos ir seleccionando aquellas que se adapten mejor a la situación particular de nuestro huerto.

La siembra, el transplante y la plantación

Para que germinen en forma óptima las semillas suele ser necesaria la siembra en semillero, que es el lugar óptimo para su desarrollo ya que podemos controlar las condiciones ambientales.

Los semilleros deben cumplir unos requisitos imprescindibles:

– deben permanecer ventilados pero protegidos de las corrientes fuertes de aire

– deben estar bien iluminados con la luz natural, pero sin sol directo

– se debe mantener una temperatura media entre 15 y 21ºC.

– los situaremos en la parcela más cálida del huerto y, de poder ser, adosados al muro de una vivienda que es una fuente de calor en invierno.

El semillero en si se puede hacer con un cajón de madera, con bandejas hortícolas profesionales, con cajas de fruta reutilizadas, en terrinas de plástico, yogurteras, macetitas etc… o directamente en pequeñas parcelas bien protegidas.

Las semillas se esparcen de forma superficial en el semillero, tapándolas muy ligeramente con substrato muy fino como COMPO SANA Semilleros. Este substrato especial incorpora, el producto Agrosil, que favorece el desarrollo incipiente de las raíces de las plántulas recién nacidas.

Una vez sembradas se dará un riego en forma de ducha fina evitando encharcamientos. Los riegos en el semillero deben ser frecuentes pero con poca cantidad de agua cada vez, proporcionando humedad constante a las semillas y evitando el secado del substrato.

Las cajoneras se taparán con una protección de cristal o plástico transparente para mantener el calor y la humedad, la cual debe mantenerse levantada cada día durante las horas más cálidas para conseguir una renovación de aire suficiente.

Los semilleros se mantendrán así, cálidos y húmedos, hasta que se produzca la germinación y aparezcan las primeras 2-3 hojitas del plantón. Entonces procederemos a realizar un aclareo, el cual nos servirá para seleccionar y eliminar los plantones débiles o defectuosos. Con el aclareo es suficiente dejar un espacio de dos dedos entre cada plantón. A partir de entonces se suele retirar la protección de las cajoneras pues se inicia un período durante el cual la luz es esencial para los plantones en crecimiento.

Cuando los plantones hayan desarrollado un sistema radicular suficiente y presenten unas 4-5 hojas se transplantarán definitivamente a los bancales del huerto. Para facilitar el transplante se dará previamente un riego copioso al semillero para evitar daños en las raíces adheridas al substrato donde se asienta.

Previamente al transplante se acondicionará el terreno con los surcos o bancales necesarios. El trasplante se realiza con la ayuda de la pala de plantar, abriendo los hoyos necesarios, donde debe caber, entero, el cepellón que obtengamos para cada planta del semillero.

En la plantación de plantones adquiridos ya enraizados iniciamos aquí el proceso, de igual manera, pero habiendo sumergido unos minutos los plantones en agua para facilitar su asentamiento en el hoyo de plantación.

Una vez realizado el transplante definitivo se regará cuidadosa y abundantemente con ducha de gota muy fina. Durante varios días después se procurará mantener la humedad constante hasta que las plantas empiecen otra vez a emitir una hilada nueva de hojas y su sistema radicular haya atravesado el cepellón del plantón.

El riego y el abonado

El riego de nuestro huerto debe efectuarse en la medida necesaria para satisfacer las necesidades de las hortalizas.

Por este motivos debemos agrupar las hortalizas según sus necesidades hídricas. Debemos utilizar sistemas que nos permitan ahorrar el agua en los climas más rigurosos.

En los climas más húmedos y lluviosos debe facilitarse al huerto un correcto sistema de drenaje y evacuación del agua antes de empezar el cultivo de las hortalizas.

En cuanto al abonado principal del huerto este debe ser el abonado de fondo que se realiza en las labores primeras de preparación del terreno destinado a huerto.
Con la adición de la materia orgánica bien compostada, como COMPO Guano, en la proporción adecuada nos aseguramos un buen abonado para un par de años.

Los abonos inorgánicos, que se presentan generalmente en forma granulada, como los COMPO Nitrophoska, se liberan más rápidamente que los orgánicos y se usan con el huerto ya en marcha. Cada especie hortícola tiene
unas necesidades de nutrientes específica según los parámetros de su desarrollo.

Los cultivos de hoja (lechugas, coles, espárragos, apios, etc.) exigen mucho nitrógeno (N). Los cultivos de raíz (patatas, rábanos, nabos, etc.) más proporción de potasio (K) y fósforo (P).

Las bases para un correcto programa de abonado para cada hortaliza son:

La ley del mínimo: ofrecer la cantidad mínima indispensable de nutrientes para el desarrollo correcto de la hortaliza.
La ley del máximo: un aporte superfluo de nutrientes no redunda en un incremento de la cosecha y, en la mayoría de casos, resulta perjudicial.

Labores de mantenimientos

Las hortalizas que van creciendo en el huerto deberán recibir una serie de labores culturales de mantenimiento con el fin de conseguir su buen desarrollo y un rendimiento mayor.

La escarda
Consisten en romper ligeramente la superficie del terreno en forma ligera para mantenerlo suelto e impedir la formación de compactaciones así como para controlar la aparición de malas hierbas. Así también logramos una mejor penetración del agua.
Al aprovechar la labor de la escarda efectuamos un aporcamiento o recalce de las plantas acumulando un poco de tierra al pie de las mismas y, así, proporcionarles mayor estabilidad frente al viento y mejor protección de su sistema radicular.

La poda o pinzado
Tiene como objetivo el frenar u orientar el desarrollo apical las plantas favoreciendo la fructificación. Se trata de potenciar los brotes auxiliares de las ramas despuntando el tallo principal en algunos cultivos de fruto para que ramifiquen y aumenten la producción: berenjena, pimiento… En otras se trata de seleccionar sólo dos tallos principales por planta: melón, tomate…

El entutorado
Colocación de guías o soportes para alzar los tallos trepadores o rastreros y no entren en contacto con el suelo.
Se pueden utilizar diversos materiales como cañas, ramas de brezo, guías finas de madera, etc. A ellas se atan las plantas con esparto o hilo plástico. También se usan alambres plastificados o mallas de plástico ligero ya montadas y tensadas sobre pies verticales robustos.
Aunque las mallas suelen durar más que las ramas y las cañas el encanto de un huerto con sus cañas de hortalizas trepadoras no tiene comparación alguna.

La rotación de los cultivos
Para no esquilmar el terreno, es decir, para no agotar un tipo de nutriente del suelo se deben practicar rotaciones de cultivos anuales y plurianuales.
Se debe secuenciar el cultivo de las hortalizas más exigentes en nutrientes, (las de bulbo, tubérculo o raíz); seguidas por las de hoja, flor, fruto y semilla, combinándolas en las parcelas con las menos exigentes en nitrógeno como son por ejemplo las leguminosas, las cuales no precisan apenas aportaciones de este macroelemento porque sus raíces lo fijan directamente a través de la atmósfera.
Como resulta difícil para un aficionado el conocer todas las exigencias del cultivo de sus plantas hortícolas , asociándolas con unos parámetros óptimos de rotación, indicamos en la siguiente lista y para que sirva como ejemplo, una guía con la alternancia racional en la plantación de diversas hortalizas, según una serie de parcelas y con respecto a un plan cuatrienal programado.

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